Tras haber dejado escapar el Sábado, por distintas razones, pero habiéndonos servido este para comprobar que las predicciones del windgurú no eran del todo fieles, al menos en la zona propuesta para una nueva jornada de pesca, el Domingo día de las madres tocó madrugón de los buenos.

Pero que diferente es despertarse a las 5 de la madrugada cuando se trata de currar, a cuando se trata de compartir un amanecer de pesca en buena compañía en medio del mar.

Ya había quedado el equipo cargado en el furgón la noche anterior, y así a las 5:30 de la mañana ya íbamos con la sonrisa puesta rumbo al sur. El viento notable nos zarandeaba, pero no comentábamos nada al respecto.

Puntuales en el lugar acordado también se oían con claridad los herrajes en los mástiles de los veleros y alguna racha enfurecida de aire nos hacía dudar de nuestras expectativas. Allí nos esperaba nuestro amigo Álvaro, y minutos después se sumaron a la reunión Diego y Jaime.

Tras las correspondientes presentaciones y saludos...
Señores! ¿ que hacemos ? No nos hemos pegado este madrugón para ahora darnos la vuelta no? pues al agua!! Estos kayaks hay que mojarlos!! así que manos a la obra.

Aún bajo un cielo completamente oscuro, pero estrellado... buscábamos con torpeza los jigs y los anzuelos, poco a poco las monturas quedaban equipadas.

Una vez en la orilla, zarpamos rumbo al pesquero con las rapalas blancas del amanecer nadando provocativas. El Pejerrey de turno no tarda en desayunarse una de ellas, un buen ejemplar que regresó al mar.

Llegados a la marca, comenzamos a mover los inchicus, resultando fallida la primera picada. A los 20 minutos y extrañados de no haber vuelto a sentir ningún ataque, Antonio se estrena enganchando una hermosa caballa que no ofreció mucha resistencia.

Luego, otro buen rato de calma que nos hace dispersarnos bastante en busca de mejor suerte.

El mar estaba ligeramente rizado pero nos dejaba pescar, salvo en momentos muy concretos en los que derivamos demasiado por culpa de alguna racha.

Poco a poco nos fuimos volviendo a reunir en un punto donde se notaba un poco mas de actividad, y donde se dejó querer una bonita sama.

Ya a media mañana, Diego y Jaime deciden marcharse, quizás un poco decepcionados. Nosotros entonces buscamos un fondo de menos metros, que ya teníamos los brazos agarrotados. Así  fue que en 80 metros y a media agua pegó una sierra que dio una buena batalla, y que dejó la potera hecha un ocho.

Alentados por la captura, pero a sabiendas que ya era hora de salir fuimos paleando hacia la orilla haciendo algunas paradas, en una de ellas, otra samita peleona que nos dejó sin duda un buen sabor de boca.

Entonces si, salimos, recogimos y nos tomamos un refresquito en el bar mientras comentamos las jugadas y tanteábamos las posibilidades para la próxima salida.

Cordiales saludos!!