EL PEZ LAGARTO (Synodus synodus)

 

Hola a todos.

¿Quién no ha tenido que sacar el anzuelo de la boca de uno de estos ejemplares alguna vez? Pocos se habrán salvado ya que esta especie frecuente en fondos sobre todo arenosos se encuentra siempre al acecho de cualquier cosa que se mueva a su alrededor recibiendo de ahí su nombre.

¿ Cuántas veces no nos habrá fastidiado un tramo de currica o un buen lance de spinning ? ya sea a jigging ligero, pescando a fondo o incluso al vivo, el Pez Lagarto no duda en lanzarse vorazmente tras su captura sin tener en cuenta que a veces esta sea de mayor envergadura que él mismo. Su amplia mandíbula llena de dientes le permiten ser totalmente certero en sus ataques.

Cada vez son mas frecuentes y además de mayor tamaño, pudiéndolos encontrar de hasta 40 cms y mas de un Kg de peso. Esto se debe a que cada vez encuentra menos competidores como las morenas o serránidos. Personalmente he llegado a pescar 20 en menos de dos horas.

Por esta razón me planté su interés culinario, preguntando a los compañeros, ninguno lo había probado, pero si que conocían a gente que si lo hicieron alguna vez sin quedar muy contento, en general lo pintan como un pez sabroso pero con muchas espinas. En internet sin embargo, hablan de que se come mucho en Sudamérica y llegué a encontrar fotos de recetas con tan buena pinta como esta del blog http://frutosdelmar.blogspot.com.es/

No pude pues aguantar la curiosidad y decidí quedarme con algunos ejemplares para comprobar por mi mismo si este pez que siempre es devuelto al mar, escondía alguna sorpresa en su interior.

Como ya comenté antes, pescarlo fue lo mas sencillo del mundo, practicando jiggin ligero en 20 metros capturé unos cuantos en un rato. Hay que tener ojo, pues el lagarto comparte fondos con el pez araña, a veces puede incluso confundirse con él pero lo cierto es que te llevarás un buen susto si tocas uno de ellos).

Tras la jornada de pesca, ya en la playa descamé y limpié un par de ejemplares granditos. La verdad es que si ya a simple vista me parecen desagradables, la tarea de limpiarlos lo es aún mas, ya que son babosos y escurridizos.

Ya en la cocina traté de quitarme esa mala sensación para poder apreciar su sabor sin prejuicios. Lo cierto es que una vez sin cabeza, su carne blanca entra por los ojos y es fácil darle una oportunidad.

La mayor parte de las fuentes consultadas comentaron que lo mejor es usar este pescado para caldo o hacerlo hervido, pero yo decidí hacerlo frito.

Así quedaron los lomos tras unos 20 minutos a fuego medio, ¿buena pinta verdad? Pues a comer!!

Ahora se preguntarán que tal fué... pues bien, la experiencia fue bastante decepcionante a pesar de que con su apariencia ganó muchos puntos. Tras los primeros trozos, comprobé lo siguiente:

La textura se me parece a la de las huevas, el sabor lo comparo con el de la breca, muy seco y pajú aunque por momentos intenso. Quedó también comprobado que tiene muchísimas espinas pequeñas y transparentes lo que las hace muy difíciles de localizar en el plato. En definitiva, que si no llega a ser por la ensalada me hubiera muerto de hambre. No se lo recomendaría a nadie. Si en algún momento tuviste la misma duda que yo, espero que esto te sirva para no tener que pasar por esta experiencia tan desagradable de principio a fin. La próxima vez que captures un lagarto... devuélvelo al mar y cambia de zona.

Saludos!!!